El primer grupo de acciones se centró en visibilizar la relación entre género y salud mental, abordando factores que incrementan la vulnerabilidad de las mujeres como: la salud mental en el periodo perinatal, la violencia de género y su impacto piscológico, el rol tradicional de cuidadora y las desigualdades laborales.
La principales conclusiones extraídas de las interacciones fueron que existe un conocimiento parcial sobre algunos aspectos de la salud mental femenina, especialmente en torno a la maternidad, aunque persisten lagunas informativas. Por otro lado, se evidencia una fuerte conciencia social sobre la sobrecarga del rol de cuidadora y su impacto negativo en la calidad de vida y salud mental de las mujeres.
En cuanto a la relación entre violencia de género y problemas de salud mental, es un tema que generó gran sensibilidad y debate, visibilizando la magnitud del problema. Se destacó, en general, la necesidad de más recursos específicos, formación especializada y apoyo institucional.
El formato grupal favoreció el intercambio de experiencias y reflexiones profundas, aunque priorizó el impacto social sobre el valor estadístico.
En un segundo grupo de acciones, desarrolladas en el mes de noviembre, se profundizó en aspectos estructurales que influyen en la desiguladad de género y su repercusión en la salud mental, como la brecha salarial y el lenguaje inclusivo. En esta ocasión fueron 48 interacciones personalizadas de las que se pudieron extraen como conclusión que la mayoría de las personas perciben que existen desigualdades laborales relacionadas con el tipo de empleo, categoría profesional y acceso a puestos de responsabilidad, identificándose también discriminación previa en los procesos de selección y limitaciones estructurales vinculadas a la conciliación. Por otro lado, el lenguaje inclusivo genera un amplio debate: para muchas personas es una herramienta de transformación social; para otras, el cambio debe ser más profundo que meramente lingüístico. En general, existe conciencia de que la desigualdad de género es una cuestión estructural que requiere cambios culturales sostenidos.